![]() La Escuela Militar de Cadetes “General José María Córdova” es sin duda alguna, una de las unidades de mayor prestigio y tradición del Ejército Nacional.
Con sentida emoción patriótica de militar y colmado de orgullo, quiero elevar mis sinceros agradecimientos al Todopoderoso por haberme brindado la oportunidad de presidir los destinos de nuestra Alma Mater, por designación que me hiciera el mando institucional, en particular del señor General Sergio Mantilla Sanmiguel, Comandante del Ejército, quien hoy dirige los designios de nuestra Fuerza y para quien expreso mi altísimo sentimiento de imperecedera gratitud.
Me dispongo a entregarme al ejercicio de mi nueva posición, de una manera íntegra, comprometida e incondicional, honrando así la confianza que han servido depositar en mí, siendo consciente de la enorme responsabilidad que ello significa y a la que me debo inmensamente con Fe en la Causa, lealtad y decisión.
Recibo la Escuela de las manos de uno de los mejores oficiales de nuestro Ejército, el señor Brigadier General Jaime Alfonso Lasprilla Villamizar, cuya eficiencia y diario compromiso institucional, personal y profesional, son del dominio de todos quienes hemos sido testigos de su proceder a lo largo de su exitosa carrera militar.
Su talante reconocido de gran gestor y proverbial profesionalismo, lo ha puesto de presente una vez más, brindándome en amplia perspectiva una visión real de la actual situación de nuestro Instituto.
Pude apreciar de manera clara la gestión tan importante que en él tuvo a bien adelantar combinando con apropiado equilibrio en la formación de los alumnos de la Escuela, la preparación académica, la formación en Ciencias militares, la disciplina castrense y la ética militar.
Durante los últimos días fui testigo de la preocupación de todos los integrantes de la Unidad por presentar la Escuela con los más altos estándares de calidad y pude evidenciar la admiración y respeto que les profesan sus hombres, fruto de su liderazgo y compromiso.
Esta Escuela seguirá siendo su casa, mi General tenga la certeza que junto con la señora Soraya y Natalia, aquí será siempre recibido como el Director admirado y respetado que dejó una huella imborrable en la historia de estos claustros y en la preparación de nuestros alumnos. Estoy seguro que en ese nuevo reto que enfrenta al mando de la Fuerza de Tarea Conjunta “Omega”, Dios y la victoria lo acompañaran permanentemente.
La ejecutorias académicas que han venido consolidándose al interior de nuestra querida Escuela Militar a través de los registros calificados de los diferentes programas de educación superior, su certificación de calidad, la preparación por competencias de nuestros alumnos y la capacidad para adelantar procesos investigativos con sólidas bases técnicos-científicas, han permitido que estemos ad portas de recibir la certificación de calidad de la Escuela como Institución de Educación Superior, propósitos con el cual estaré absolutamente comprometido.
Sin duda este constituye un reconocimiento a la evolución y maduración de los procesos educativos en beneficio de la formación que en la actualidad se le brinda a nuestros alumnos y que han robustecido en todos los niveles el rol de esta academia, proyectándola verdaderamente como uno de los mejores centros de educación militar del Continente.
Lo anterior enfatiza aún más mi compromiso de mantener y elevar el nivel de excelencia de este instituto al que tanto debo, donde como hijo de la Patria, fue mi cuna y la plataforma para constituirme como un soldado al servicio del pueblo colombiano.
Permítame mi General Lasprilla asociarme a esos agradecimientos perennes que usted ha hecho a todo el personal que integra a Escuela en cabeza del Subdirector, el señor Coronel Oswaldo Peña Bermeo, mi compañero y amigo, quienes con afecto, y dedicación trabajaron para el cumplimiento de las metas que usted se propuso, y que hoy deseo concitar para mi, sabedor cierto, que el verdadero tesoro de una institución radica especialmente en las calidades de su potencia humano, las que unidas al afecto demostrado hacia ella, son la clave segura del éxito y del triunfo.
A mi querida esposa Ángela, a María Camila, a mi padre, mi General Padilla, mi espejo y ejemplo permanente y quien me impulsara finalmente a abrazar la carrera de las armas, a mi madre, Carmencita y a toda mi familia, deseo renovarles mi amor, respeto y admiración, y agradecerles su apoyo constante a lo largo de estos 25 años de servicio, apoyo sin el cual no habría podido servir de la misma forma a mi institución y a mi país.
Señoritas, señores alféreces y cadetes: la complejidad e incertidumbre de los escenarios futuros en los que ustedes, como oficiales del Ejército van a desempeñarse, exigen que tengan una sólida formación integral para afrontar retos cada vez más exigentes que traspasan la barrera de lo estrictamente militar. Es por ello que se requiere que ustedes sean los protagonistas de este ambicioso proceso académico que incluye la doble titulación. Este gran equipo compuesto por directivos, decanos, docentes, oficiales, suboficiales, soldados y personal administrativo de la Escuela Militar seguirá absolutamente comprometido con el propósito de brindarles todas las herramientas del Saber, del Hacer, del Ser y el Convivir que les permitan desempeñarse con éxito como virtuosos oficiales del Ejército Nacional para bien de nuestra institución, de la tranquilidad de todos los colombianos y el engrandecimiento de nuestra querida Patria.
Muchas gracias. |
