Escuela Militar de Cadetes José María Córdova

Escuela Militar de Cadetes

En una velada especial 221 nuevos alféreces brillaron con luz propia en Escuela Militar de Cadetes

En una exclusiva ceremonia, celebrada por vez primera en una fría noche capitalina, los cadetes de la compañía girardot elevaron su sable como símbolo de la fase de mando que inician en la noble carrera de las armas.

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En la foto: Ceremonia ascenso alféreces.


 


La fría, pero emblemática noche, inmersa en el espíritu navideño que adornaba ya con sus luces de colores las imponentes instalaciones del Alma mater del Ejército Nacional, fue testigo del ascenso de 221 nuevos alféreces que con gran honor y milicia emprendieron su primer paso en el ascenso por la carrera de las armas.


El evento que fue precedido por el Comanante de las Fuerzas Militares, el señor General José Mejía Ferrero, el General Ricardo Gómez Nieto, Comandante del Ejército Nacional, Juan Bautista Yepes Bedoya, Jefe de Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Militares, el señor Brigadier General Robinson A. Ramírez Cedeño, Cdte. Del Comando de Educación y Doctrina, Bg. Juvenal Díaz Mateus, Dir de la Escuela Militar y demás cupula del Ejército Nacional.


El Director de la Escuela Militar orgulloso de contemplar cómo se cumple con la misión que le ha encomendado el Comando General se sintió también a través de los rostros de unos padres satisfechos a al ver como sus hijos cumplían su sueño y se acercaban más a emprender su vida como futuros subtenientes de la República.


El imponente Campo de Paradas “Batalla de Boyacá”, fue el escenario seleccionado para llevar a cabo tal memorable hecho, en el que 182 hombres y 39 mujeres, pertenecientes a la compañía Girardot, recibieron el sable símbolo de la fase mando que les dará la potestad y autoridad para ayudar a formar a los jóvenes cadetes que empiezan su andar en la vida militar.


El cadete Miguel Andrés Rozo Martínez, de la homenajeada Compañía Girardot, fue el seleccionado para recibir la distinción de la Copa Ahumada Guillén, al ser destacado por sus virtudes militares al igual que los dos hombres, a quienes honra esta memorable copa, el capitán Arturo Ahumada Bascuñan, primer director de la Escuela Militar de Cadetes y el capitán Diego Guillen Santana, distinguido oficial chileno y subdirector de la institución castrense, que gracias a su compañerismo y constancia lograron cumplir sus metas y ser recordados para la eternidad.


Es de resaltar que en la formación de los futuros subtenientes son muchos los oficiales, suboficiales y civiles que trabajan sin cansancio para lograr este objetivo, en una labor diaria que forja en los jóvenes conocimientos militares, académicos y aún más importante, principios y valores que enaltecerán en cada misión que les sea encomendada.


Los cadetes Carlos Restrepo, Brahyan Zambrano, Jorge Goyenche y Laura Martínez recibieron la medalla José María Rosillo, abriendo paso a las palabras del señor General Ricardo Gómez Nieto, quien afirmó “Brigadier General Juvenal Díaz Mateus, quiero agradecerle por el extraordinario liderazgo y el excelente proceso academico que viene desarrollando la Escuela Militar de Cadetes en la formación y capacitación de los futuros subtenientes”.


Con estas palabras se dio por terminada la velada especial que homenajeó el ascenso de estos nuevos alféreces.

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